En pocos meses los frenteamplistas todos participaremos de una instancia de definición de las propuestas de compañeros para la Presidencia del Frente Amplio a nivel Nacional y Departamental, así cómo también de la elección de los delegados sectoriales y de base al plenario nacional y al departamental, que se pondrán a consideración del colectivo el próximo 29 de mayo de 2016.
En este momento de la coyuntura nacional tan peculiar nuestra fuerza política se encuentra en una verdadera encrucijada, difícil y extremadamente compleja, que representa un verdadero desafío.
Por un lado nuestro gobierno ha transitado en estos diez meses de gestión con un alto grado, de polémicas públicas, de escasa o nula autocrítica, de rispideces varias en torno a temas presupuestales , de ausencia de debate en torno a la redistribución del ingreso o a gravar con mayor carga impositiva al capital, del agravamiento por momentos de conflictos con diversos gremios, de fidelidades y lealtades declamadas hasta el cansancio a diario en los medios, de diversos perfilismos y oportunismos declarados con un pésimo estilo actoral mirando fijo a la cámara de TV, de declaración de esencialidad en la enseñanza apresuradamente decretada y posteriormente levantada , y más recientemente todo lo acontecido en torno al tema ANCAP conforman este enmarañado escenario.
Le podemos sumar a todo lo expresado anteriormente la situación económica caracterizada como de “desaceleración”, y la situación compleja en la región conforman un combo surtido, con un rumbo que por momentos resulta por demás incierto.
Es necesario por tanto realizar un análisis de las marchas y contramarchas de todo lo ocurrido en este proceso, así como de los resultados obtenidos, del cumplimiento o no de algunas metas y objetivos trazados en nuestro programa de gobierno, así cómo de las fortalezas y debilidades.
En ese contexto nuestra fuerza política digamos que luego de obtener por tercera vez el gobierno se quedó sin estrategia propia, lo que se ha traducido en la ausencia de líneas de acción, de campañas generales, departamentales y locales, que retomen el rol protagónico de todos los frenteamplistas para cambiar la sociedad, estén donde estén.
Está faltando la opinión y la acción política del Frente en cada barrio o pueblo, en los temas que duelen, confluyendo con la labor de gobierno pero no reduciéndose sólo a ésta. Allí es dónde la conducción del Frente Amplio debe jugar un rol clave.
En ese marco necesitamos una Presidencia del Frente y un equipo de conducción para cambiar al Frente y fortalecerlo, manteniendo sus raíces históricas, con más y mayores vínculos con la sociedad.
Es imprescindible en ese camino tomar las banderas éticas de la izquierda que han sostenido tantos hombres y mujeres a lo largo de décadas, y convertirlas en ideas fuerza del hoy. La izquierda no está vacunada de los problemas que han tenido muchos otros partidos cuando llegan y permanecen en el gobierno. Sin una fuerza política activa, movilizada en formas múltiples, es mucho más difícil. La conducción del FA habrá de encarar estas tareas que dado el momento histórico que estamos viviendo, resultan más que necesarias para revertirlo.
Es necesario un debate ideológico y cultural sobre el tipo de sociedad al que aspiramos los uruguayos/as en el cual el Frente Amplio, que representa a una importante historia de luchas obreras y populares, tiene mucho para decir, para elaborar junto con la gente una nueva democracia, más justa y participativa.
Frente a todas las desigualdades que se reproducen, las económicas, las sociales, la discriminación por género u opción sexual, la exclusión consolidada en el territorio, la violencia doméstica, es preciso levantar un proyecto de sociedad distinto y construirlo paso a paso. Queremos una conducción del Frente Amplio que promueva estos debates.
Debemos además emprender una profunda discusión y posterior acuerdo sobre las líneas de acción del Frente para la próxima etapa y las formas de participación de los frenteamplistas en una fuerza política, que quiere ser cada vez más participativa, ambas son cuestiones claves que la nueva dirección electa del FA deberá encarar en el desarrollo de sus líneas estratégicas.
Esperamos que estos debates y estas tareas tan significativas para el FA sean parte de la campaña que se inicia rumbo a las internas de mayo, y no se limite a un desfile de candidatos donde muestren solo cualidades de determinadas improntas personales que por sí solas no resuelven los temas de carácter colectivo y estratégico.